lunes, 14 de octubre de 2013

Escribir


Escribir es levantar frases legibles sobre frases malas, es sacar un principio y un final, pasarle el cursor, quitarle una coma, redondear una conclusión, apuntalar un inicio, es leer en alto y que a uno le suene a otra cosa, es ver a otro escritor en uno mismo. Escribir no es dejarse llevar, no es acariciar el violín ni tocar la partitura de memoria, no es crear, es ir creando. Escribir es imaginar despacio, es reescribir, luchar, trabajar, torturar las frases. Escribir es perder la vergüenza e ignorar que uno escribe mejor cuando no será leído, es tender a la exageración, imaginar, picar zanjas, partir caminos. Escribir no es provocar, provocar es una chulería, un acto vanidoso de quienes publican demasiado. Publicar no es escribir, publicar es publicar, es no dejarse la piel en editoriales de pueblo. Escribir es un absurdo, lo bonito es publicar. Escribir es tardar décadas en llamarse escritor a uno mismo, es respetar lo que uno lee, es una dolorosa vocación que precisa el aplauso y solo en el aplauso querrá uno llamarse escritor. Escribir es peinar el folio en silencio y ser consciente de que lo mejor de uno está por salir. Escribir es saber que lo bueno sale, no llega. Escribir es trabajar y no depender de los lectores. Escribir es escribir y no llegar nunca, es leer y decidir quedarse solo para hablar de los demás.

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