viernes, 19 de julio de 2013

NAIRO





Quedan aún dos etapas duras pero este Tour dejará para siempre la imagen de Nairo Quintana subiendo disparado el Alpe D´Huez, con Purito a su espalda frunciendo el ceño, acaso maldiciendo a quien le comprara una bicicleta al chaval.

Nairo, de altura y hechuras convenientemente serranas, viene a echar por tierra todas las insidias sobre el pancismo latinoamericano. Pequeño y compacto, antiatlético por falta de referencias, Nairo tiene la alegría del pedaleo y una cara de póquer que desconcierta a sus rivales. Nairo no sufre y siempre parece despejado, a punto de levantarse del sillín, apretar los dientes y coronar el puerto en cinco minutos, lo mismo campo a través. Si el cabeceo bovino de Froome, que tiene loco a Contador, revela simplemente lo raro que es este líder, el rostro pétreo de Nairo (¡vosotros no sabéis lo que es una cuesta!) trasluce un desempeño funcionarial del ciclismo, como si la bicicleta fuera algo que él tiene que cargar para moverse porque no le dejan ir en tren.

Él mismo dice que este año no ganará el Tour y la verdad es que lo tiene difícil, pero ayer dejó clavado a Froome, que llegó a la meta amarillo y pidiendo geles.

El caso es que hasta que le llegue el turno, Nairo se pasea por los Alpes como un chaval agradecido al que solo le falta ir silbando. Se crió a 2.700 metros de altura y aprendió a andar en bici ya mayor, para ir a la escuela. Por eso, creo yo, pedalea como el piraña de verano azul, concentrado delante pero con ligereza, como si no llegara del todo a los pedales.

Vistos los bandazos de Contador, Quintana es ahora mi hombre en la general. Me gusta por su condición de escalador rotundo, pues el ciclismo debería ser tan solo escalada, subida natural y agotadora, y dejarse de tanta contrarreloj que no lleva a ningún lado (literalmente) y nos presenta a los ciclistas cubiertos por un traje inverosímil, con pinta de Iván Drago hasta arriba de anabolizantes. Si el Tour, la Vuelta o el Giro tienen naturaleza de viaje en bici, ¿qué pinta el pelotón dando vueltas a una manzana?

Por eso el reconocimiento es para el tío que sube como si tuviera un motor en el culo o baja olvidándose de su familia, y Perico debió ganar aquel Tour, pues ¿no es una genialidad perderse y no llegar a la salida en la contrarreloj?

-¿Dónde estabas, Perico?

-¡Al pie de aquella montaña!


El rodillo negro del Sky ganará este año si Froome no se cae por un barranco. A nadie le gusta el Sky y aunque digan que como equipo hace las cosas mal, yo creo que lo que pasa es que tienen pinta de hacer trampas, son los malos, matones sobre dos ruedas. Esto aquí no gusta, preferimos tirar a Contador al monte y que suba entre jadeo y jadeo; pero lo cierto es que ganarán los hombres de negro, con sus caras angulosas, sus gafas de espejo, todos rubios, altos y fuertes y con seriedad afrikaneer. Más que un equipo, parece un grupo de carceleros nazis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario