jueves, 14 de febrero de 2013

Soler Serrano y Campoy


Publicado en LA GACETA el 14/02/2013

Joaquín Soler Serrano y Concha García Campoy coincidieron por primera vez hace algo más de cincuenta años. El célebre entrevistador de A fondo, solvente como solo saben serlo las personalidades grises, retransmitía por radio las apocalípticas riadas del Vallés, una catástrofe que dejó cientos de víctimas y en la que a punto estuvo de morir la propia Concha, entonces una niña de cuatro años. La coincidencia la trajo Campo Vidal  al entregar el premio Soler Serrano a la periodista catalana, y la recordó quizás por no encontrar un solo parangón entre aquella tele que acogía toda la lucidez del siglo XX y esta de hoy en que se ha desempeñado –con indudable profesionalidad- García Campoy.

En A fondo vemos -hoy en Youtube- a escritores y artistas que se bajan a la butaca, como si hicieran un alto en su camino hacia el panteón de los mitos, para tomar el whisky de media tarde:

-Con Pla la principal preocupación que teníamos era que no bebiese mucho, que llegase bien al plató –y el sentencioso payés ofreció un rato de tele memorable. El discurso exacto de sus libros.

Las preguntas de Soler Serrano, precisamente por ignorar la interrogación, servían para algo, que es lo mejor que se puede decir de un periodista, y sus entrevistas se reparten hoy, enriqueciéndolas, por las biografías de aquellos hombres. El objetivo era la perfecta panorámica del genio por su propia boca, que ponía, quitaba o matizaba el rollo chino que Soler iba soltando. Este periodista se sabía tan bien el periplo de sus invitados que una vez Cortázar, después de escuchar el minucioso relato de su infancia, casi se levanta y se va.

-Veo que estás muy informado, me puedo ir y ya cuentas tú… -dijo, divertido, aunque matizó después que “es preferible un entrevistador documentado, pues evita que el encuentro se convierta en una labor humanitaria”.

El exhaustivo trabajo de documentación de Soler surgía de un interés honesto por aquellos hombres, de la extinguida curiosidad por el genio. Y a diferencia de esta tele nuestra, donde al protagonista se le ponen vídeos y canciones, consistía solo en dejarles hablar.

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