miércoles, 6 de febrero de 2013

Paris Hilton

Publicado en LA GACETA el 06/02/2013

Es una trágica figura de la alta sociedad, tremendamente inconsciente, que se ha pasado la vida dando el espectáculo desde un pedestal áulico y forrado de oro al que fue aupada, junto a los suyos, por un patriarca lejano que se casó con Zsa Zsa Gabor.

Conrad Hilton le regaló a su familia lo mejor que se le puede regalar a cualquier ser humano: la posibilidad de no trabajar jamás; y eso, como contrapartida, creó engendros como Paris, que ayer visitaba el programa serio de Jorge Javier Vázquez. Venía a España a contar cosas de su vida, de las relaciones más bien raras que mantiene con sus novios, ante quienes comienza postrándose como un musulmán devoto para huir poco después, dándoles tan poca importancia que al final sale victoriosa de cada desengaño. Esta chica es un poco mantis religiosa y creo que hay vídeos en Internet que lo demuestran. Ahora tiene un novio español de nombre inverosímil: River Delfín Canomanuel Viiperi, modelo ibicenco a quien no parece importar demasiado lo enfrentada que está su novia al indiscutible ideal de belleza española, más cerca de la morena y bravía que de la rubia y mojigata. Eso o que el chaval es pobre, que también puede ser.

El caso es que ella es un culo inquieto o si quieren un culo pegado al sky caro de la clase business, pero nada aventurero. A mí cada vez que veo chicas así me da la impresión de que todos les estamos pagando un diezmo para sus viajes, a ellas y a sus novios de apellidos largos, y que por eso se ríen tanto. Es probable que el sistema haya ido siempre avanzando así, de un modo atronador, posibilitando cada una de las estúpidas aficiones de los ricos. Sus vidas son cotidianamente frenéticas: compras compulsivas y baños en champán y en verano vueltas mareantes alrededor de Ibiza, sin alejarse nunca de una costa donde atracar para ir renovando compañía. Paris Hilton, que nos gusta solo cuando se equivoca, vive además del bajo escándalo, que es una cosa que está muy bien hasta para los multimillonarios, pero que en ella hace que no asome, pese a su esforzada educación, ni un pellizco de elegancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario