miércoles, 13 de febrero de 2013

Palabra de gitano


Publicado en LA GACETA el 13/02/2013

“Los hombres son libres, pero las mujeres… las mujeres han de hacerse respetar por sí mismas”. Quien habla es la Vaca, aragonesa de pelo rubio y raíz negra, piel tostada e incipiente cuerpo de gitana vieja. Surge al fondo de la cocina y mientras plancha habla de su novio, al que quiere mucho y con el que se casará en pocas semanas, tras cinco años de casto noviazgo.

Cuatro televisó el domingo las bodas de la Vaca y el Josan sin ahorrarse ni uno solo de los increíbles detalles de que se compone una ceremonia gitana. Asistimos a la prueba del pañuelo, apenas disimulada por un nido de píxeles, y al sufrimiento de la Vaca, que chilló y sudó, dando un espectáculo ciertamente grotesco, hasta que sacaron de su cuerpo la tela ensangrentada. Luego una tía suya, echando mano de una tradición ancestral, se la pondría de babero.

-¿Y bien? ¿Qué ha sido? –preguntaban los hombres desde la calle, rodeando al novio.

-Puuura. Yo ande meto la mano hay pureza –zanjó solemne la ajuntadora o jardinera, que son los nombres de este espeleológico, importantísimo oficio  del cuerpo gitano.

En la raza calé rige un matriarcado raro, sumiso, y las mujeres, guardianas de la lealtad al culto, van achaparrándose con el tiempo como si les robaran carne a sus maridos, que se afilan y se agrietan hasta dejarlas viudas. Guardan para ellos un amor barato y reverencial, que llega a traspasar las fronteras de la muerte. “Te quiero, amo”, pudimos leer en la tumba del patriarca, fallecido meses antes y por cuyo luto la abuela de la Vaca no pudo asistir a la boda. Al cabo de los meses reaparecía la novia como si le hubiesen echado diez años encima, acunando a su primer bebé, una niña negrísima para la que pedían todos gitanería impenitente, con su boda ortodoxa y su pañuelo inmaculado. Cerraron tres generaciones distintas de mujeres caminando a la tumba del jefe para ofrecerle a su bisnieta en lo que parecía una liturgia emotiva y grave.

-¿Y cómo se llamará entonces el bebé? –preguntó la reportera.

-Pues Susana, como mi hermana muerta… pero le diremos Barby.

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