miércoles, 6 de febrero de 2013

Asesinos de libro: Raskólnikov VS Meursault

El asesinato y la muerte, junto al amor y la guerra, vienen siendo asuntos poderosos, mayúsculos, dentro del desarrollo artístico del hombre. Si a esto añadimos que la literatura, gracias a la evidente maleabilidad de sus herramientas, facilita el rastreo pausado y pensado de los rincones más oscuros de la naturaleza humana, es normal que se nos presente como la disciplina idónea para indagar en los resortes del crimen, en sus efectos, en la psicología del criminal o en el pánico que provoca entre la sociedad el saberse entre un número indeterminado de asesinos potenciales. Se trata de un asunto, por decirlo de otro modo, que ha nutrido de historias, desde que la literatura obtuvo su certificado en Grecia, a una amplísima y heterogénea nómina de escritores, algunos de ellos en posesión indisimulada de esa vil pulsión que Freud atribuía a todos los mortales.

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