miércoles, 9 de enero de 2013

LA MAÑANA


Publicado en LA GACETA el 09/10/2013



En la mañana de Telecinco le dan al corazón una pátina de seriedad serena, que suena como la soledad sonora del poeta, ésta muy del Sálvame, donde ahogan en vasos de whisky sus miserias los contertulios destruidos, oculta su verdad por una máscara histérica y dramática (la mascaramuza de un programa cuyo drama está en lo que pasa después.) Por eso en el Sálvame acaban todos echándose un baile, casi siempre con Belén en plan Heidi, brincando por el plató y haciendo buena la sentencia del bachiller Sabuco:

-Los mordidos de la tarántula sanan bailando a buena música.

En lo de Ana Rosa, en cambio, comparecen todos de piernas cruzadas, muy quietos, y María Patiño, que al fin y al cabo lleva el sello gritón y chabacano del Deluxe, mueve como loca los brazos, pidiendo libertad. Patiño, cuyo parpadeo es aquí más lento y amable, como si le faltara algún café, es como un animal enjaulado que luego por la tarde se arroja a los brazos de Jorge Javier para ser ella misma.

Hablaban de la coronilla de Urdangarín y la tertuliana, harta de la tibieza de Máxim Huerta, que ha escrito un libro sobre París, con lo que cura eso por dentro, lanzaba ataques, proclamas al aire, pero enseguida era ninguneada:

-¿Y qué hacía Urdangarín en Baqueira, eh? ¿Qué hacía? Porque esquiar es caro y yo hablo del concepto…

-Vale, María, ahora nos hablas del concepto –zanjaba AR para irse a publicidad, como si no quisiera que el programa suyo se convirtiese en un remedo de la tarde, con la Patiño brillando y los forenses en nómina de la mañana languideciendo a su sombra.

Al final, con el concepto sin contar, pasaron a otros temas; se fueron a la gala del Balón de Oro y llamaron a Irina Barbie Requesón y a Pilar Rubio Monster High, que le dan a uno las comparaciones ya hechas y así no hay quien trabaje. De Sara Carbonero dijeron solo que “estaba impresionante”, dejando clara la tendencia sexual que impera en la cadena. Por cierto, que lo de la Barbie Requesón fue solo un pretexto para pedir humildad a Cristiano, pues Bibiana Fernández echó en falta el lunes una felicitación a Messi, acaso en forma de morreo, con su carantoña tonta a la altura de la pajarita.

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