martes, 15 de enero de 2013

El polígrafo de Pipi


Publicado en LA GACETA el 14/01/2013

Se enfrentaba Pipi Estrada al polígrafo de Conchita, un polígrafo desocupado, inútil, que ya solo marca verdades, haciéndosenos un poco pesado. Casi nadie a estas alturas se arriesga a mentir en el Deluxe, un programa al que se le va acabando la vergüenza torera, aunque Pipi, que en rigor no mintió ni una vez, añadía a cada respuesta un matiz, una coletilla que a veces desbarataba por completo todo lo anterior.

La entrevista fue prácticamente un monográfico sobre el furor sexual de Pipi, que va camino de la leyenda, un ímpetu, reconoció él mismo, que es ya una enfermedad, una adicción. Él no quiere curarse y definía sus correrías de un modo futbolero y socarrón: “Estando con Terelu, tuve también mis tiquitaquismos…” Mientras, Lydia Lozano, que fue durante un tiempo su objetivo público (viendo su cara aquello pudo ser como estar en las listas de la ETA), se mantenía seria, un poco avergonzada quizás, hasta el momento en que el polígrafo confirmó que a Pipi ya no le pone.

El periodista, con traje a rayas y corbata roja, tenía al lado a Miriam, su ex pareja del porno y puede que la causa última de su adicción. Lo que a mí me parece una crueldad es que a este hombre, que está enfermo, le pregunten, siempre con su ex al lado, si volvería con ella. Pipi, como adicto, nunca se resiste a eso y ayer evocó, salivando un poco, ciertos amaneceres erótico-festivos.

-Era como levantarse junto a los Pirineos… esas curvas, ese cuerpo, era perfecto…

Quedó claro entonces que la felicidad tiene para Pipi, como para los griegos, una forma esférica, circular, solo que en un sentido exclusivamente carnal del término, aunque él y Miriam, pareja dantesca y desgraciada, descendieran en espiral al rojo averno a consecuencia de extrañas desventuras de alcoba. Sabemos, por ejemplo, que Miriam estuvo tres meses evitándole en la cama y él a punto estuvo de pedir daños y perjuicios. Miriam superó ya aquello (Pipi, creo yo, es poco más que un capricho para las mujeres) y ahora busca solo dar dolor, rematar al enfermo.

Al filo de la una, dolido, Pipi se fue, jurando que esa noche dormiría solo. Este hombre será muchas cosas, pero cuando quiere es un señor.

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