miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tertulianos en pie

Publicado en LA GACETA el 19/12/2012

De Buena Ley es el único programa de la tele en que los tertulianos forman parte del atrezzo, pues el letrado/juez suele fallar lo que le parece, sin escuchar siquiera las razones de la mesa. Ayer, con la excusa de una disputa vecinal, se hablaba de ricos, de pobres y de la solidaridad, todo lo cual descolocó bastante a nuestros opinadores, que estuvieron digresivos y llegaron incluso a hablar del sistema impositivo de América. Predominaba el argumento liberal, el anarquismo económico de nuevo cuño, con apenas alguna concesión de Alfonso Rojo al carácter benefactor de los estados.

Pero más allá de los consabidos intercambios dialécticos, el debate nos dejó la imagen extravagante de los tertulianos puestos en pie para despedirse. Montse Suárez, que llevaba una blusa ceñidísima, atirantada por el pecho hasta lo inverosímil, jugó entonces su papel de rubia luminosa. Se perfiló frente a la cámara, hundiendo el vientre y proyectando el pecho, como si hubiera ido allí solo para ese lucimiento momentáneo. No dijo nada, pero tampoco hizo falta. Esta mujer, además de saber de leyes, está bastante informada y salpica todo lo que dice con datos indemostrables, que es un rasgo de tertuliano viejo. Cariátide leguleya, Suárez representa el clasicismo de las formas, la elocuencia y la feminidad huera y despreocupada de una vedette. Tanto es así que Alfonso Rojo, visiblemente inquieto, se fue alejando de ella, mirándola de reojo, con una mezcla de fascinación y recelo. Isabel Durán estuvo combativa, como siempre, y en la despedida, temerosa quizá de traicionar su naturaleza sedente, se sentó en la mesa con aire infantil, mostrándonos unas piernas cortitas y colganderas. Estaba también Elisa Beni, quien, a pesar de su manifiesta falta de personalidad, va adquiriendo con el tiempo vuelo de tertuliano, que es un talento más bien escaso, pese a lo que pueda parecer.

De Buena Ley, por acabar concretando, es un programa original y osado, pues además de sacar a los tertulianos de su entorno –¡los pone de pie!-, cuenta con un togado imperturbable que reparte justicia. Y es que, ¿acaso no es atrevido mezclar alegremente la opinión con las leyes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario