domingo, 8 de abril de 2012

El liderazgo fuerte


alberto gordo
Para el peneuvista Eguíbar, sólo del nacionalismo puede esperarse un liderazgo fuerte, pues, marea azul mediante, nada hay más potente que el numantinismo bizarro. Mira si no Griñán, al decir de la Prensa afín resorte y animador (¡con qué alegría!) de la revolución socialdemócrata en Europa. Eguíbar, con la finura de las arenas de Guecho, remedó al montaraz Barrena, para quien "votar a Amaiur es invertir en la paz". Y si no, guerra, guerra, guerra. Liderazgo, no del fascista, era lo que prometía Rajoy, y Patxi, que por no liderar tolera, ha de ser sustituido por el poder absoluto de Batasuna, rural, uniforme y, sobre todo, fortísimo.
Para el peneuvista Eguíbar, sólo del nacionalismo puede esperarse un liderazgo fuerte, pues, marea azul mediante, nada hay más potente que el numantinismo bizarro. Mira si no Griñán, al decir de la Prensa afín resorte y animador (¡con qué alegría!) de la revolución socialdemócrata en Europa. Eguíbar, con la finura de las arenas de Guecho, remedó al montaraz Barrena, para quien "votar a Amaiur es invertir en la paz". Y si no, guerra, guerra, guerra. Liderazgo, no del fascista, era lo que prometía Rajoy, y Patxi, que por no liderar tolera, ha de ser sustituido por el poder absoluto de Batasuna, rural, uniforme y, sobre todo, fortísimo.

Publicado en LA GACETA el 08/04/2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario