martes, 3 de enero de 2012

Votar y no cobrar

Lo de no pagar es una licencia cuyo uso disfruta en exclusividad la Administración, esa empresa en la que, dicen, empiezan a sobrar despachos. Imaginen si no al parado que acumulaba cartas del banco bajo el colchón, ocultándoselas a su esposa; piensen en el barullo de lecheras e indignados que, pasado un tiempo, se forma frente a su puerta. El ayuntamiento del pupilo de Tomás utiliza esa bula con un desparpajo propio del folclore cañí, como si el saqueo, por ser público, tuviese cierto glamour costumbrista. Pero el deudor ni canta ni baila y se conoce que Parla, microcosmos de la ruina global cuyo epicentro –nos cuenta Zapatero– está en Lehman, es como Madrid y España, un caos de funcionarios y pymes que se odian entre sí, un lugar donde el autónomo vota, pero no cobra.

Publicado en La Gaceta el 04/01/2012

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