viernes, 13 de enero de 2012

Adiós a las armas

Uno se acostumbró a verlos batallar tras las pancartas y ayer, cuando se les aflautaba la voz en la Consejería, percibió en los sindicatos un síntoma clarísimo del cambio. Ahora que el socialismo anda al navajeo y la refundación, es lógico que su brazo armado se revuelva sobre sus principios y abjure del griterío.
Era la tercera vez que se les convocaba –la primera que acudían– y, aunque de la reunión salió más bien poco, se les vio contentos como niños sin clase, quizá por llevar la contraria a aquella ministra italiana que optó por la vía del llanto. Los sindicatos siempre han preferido el pataleo. Es lo que tiene el recorte, que admite interpretaciones y puede llamarse incluso reestructuración.
Es sólo una cuestión de estilo.

Publicado en La Gaceta el 13/01/2012

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