sábado, 17 de diciembre de 2011

Sobre la libertad

alberto gordo
La libertad crea engendros como los okupas del Teatro Albéniz, pero también cosas maravillosas como el nuevo pelo de Hilario Pino quien, remedando a Bono y a Dantés, ha ejercido libremente su derecho a no ser calvo. Es sabido también que la libertad es un susto que se da sin avisar por si a algún romántico estupendo le da por pedir imposibles. Aquí en Madrid la libertad se niega en nombre de la tradición: las embarazadas siguen buscando enloquecidas el hospital que les toca y ninguna se atreve a ir a concebir a La Paz, por ejemplo. Pero eso es, sin duda, porque la clínica es tan buena y el Gobierno tan malo que existe un miedo real a que cobren o incluso a que pongan a las turbadas primerizas en una habitación individual con vistas. EL FaLdón
La libertad crea engendros como los okupas del Teatro Albéniz, pero también cosas maravillosas como el nuevo pelo de Hilario Pino quien, remedando a Bono y a Dantés, ha ejercido libremente su derecho a no ser calvo. Es sabido también que la libertad es un susto que se da sin avisar por si a algún romántico estupendo le da por pedir imposibles. Aquí en Madrid la libertad se niega en nombre de la tradición: las embarazadas siguen buscando enloquecidas el hospital que les toca y ninguna se atreve a ir a parir a La Paz, por ejemplo. Pero eso es, sin duda, porque la clínica es tan buena y el Gobierno tan malo que existe un miedo real a que cobren o incluso a que pongan a las turbadas primerizas en una habitación individual con vistas.

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