miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Madrid me seduce a distancia, como las chicas del porno"


(Versión extendida de la entrevista a Manuel Jabois en LA GACETA publicada el 07/12/2011)

Me debería ahorrar el contexto porque no existe; o sí, pero es muy penoso. Yo en mi salón, frente a una bandeja azul de comida precocinada y con el portátil sobre las rodillas; Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978) en su casa de Pontevedra, imagino que con unos calzones de goma floja de esos que él usa para escribir. La entrevista se desarrolla a través del Facebook, y el entrevistado alumbra cada respuesta con calma, como si fueran extractos de sus columnas, a ratos con destellos de ese humor descreído propio del periodista, pero que en él adquiere un carácter hiperbólico. Hace unos meses publicó Irse a Madrid, una recopilación de sus mejores artículos que ha llegado a la capital desde Galicia poco a poco, como la Renfe. Se le puede leer en El Diario de Pontevedra, en Jot Down y en su blog, Apuntes en sucio, donde escribe con asiduidad divirtiendo a sus lectores con un libro que no acaba. En su tierra hasta los camareros se lo dicen: “Jabois, o que tes que facer é marchar para Madrid”. De momento, él se resiste citando a Camba, quien dijo que “en Galicia se admite que uno sea original, pero no hasta el punto de irse a Madrid para no volver de ministro”. Quédense con su nombre, por si se anima.

Yo: Te tengo que preguntar por tu paisano Rajoy. ¿Estás contento con un presidente gallego? Cuando ganó Zapatero, yo, que soy de León, sentí cierto orgullo.

Jabois: Yo el orgullo lo reservo para hazañas más particulares. Pero sí, como periodista me alegra que Rajoy sea de aquí. Hay más posibilidades de cruzárselo a él o a la familia, y compartimos algunas claves locales que ayudan a la hora de escribir. Cierta psique, si se quiere.

Yo: Dicen que a él ser de provincias le hizo paciente. En cambio a mí me dejó problemas para relacionarme. ¿A ti? ¿Alguna tara especial?

Jabois: No, pero ésa es una clave a la que me refería, y que yo también utilizo en los artículos: nuestra exclusiva provincianidad. Y además en una ciudad pequeña con señores de grandes ínfulas, con lo divertido que es eso. Además yo estoy a tanta distancia de Madrid como de Nueva York, con la ventaja de que a NY puedo llegar nadando.

Yo: Rajoy procede de la clase media-alta y no sé dónde leía el otro día que era el típico señorito de provincias.

Jabois: Rajoy procede de un matriarcado gallego, y esas cosas ponen mucho. Pero la suya es una familia del alto funcionariado, con una muy apurada vocación de servicio al Estado. Es una familia bien, para que nos entendamos, pero no es un coto cerrado ni un hatajo de ricos. Si fue un señorito, al menos se lo ganó. Otros viven de la fama y el dinero de papá toda la vida sin haber sacado el COU.

Yo: Tenemos que hablar algo de Madrid. ¿De verdad que no te vendrías? ¿Cuál es tu precio?

Jabois: Eso de irse a Madrid fue claramente un artículo que se me fue de las manos. De todos modos lo interesante de mí es leerme; en persona estropeo las fiestas, piso los vestidos de las señoras y digo impertinencias. Madrid me seduce desde la distancia, como las chicas del porno.

Yo: Te pones como en una fiesta familiar, vamos. Ahora que hablas de señoritas, aunque voy a intentar no preguntarte demasiado por columnas concretas, porque creo que tal y como las escribiste es como deben ser contadas, ¿de verdad fingiste que estaban tus padres en casa con la tía aquella?

Jabois: Un día llegué a una edad en la que me di cuenta de que había tenido una juventud irresponsable y maravillosamente divertida, rodeada de amigos de los que podría sacar tres novelas. En lugar de rebozarlo en ficción, me decidí a contarlo en los periódicos. Sí, me acosté con una chica contándole que estaban mis padres en la habitación de al lado y acabé de cantar una noche el Así fue de la Pantoja llorando a lágrima viva delante de un camarero que no sabía si echarme o abrazarse a mí.

Yo: Camba, Ruano, Umbral... ¿te consideras heredero de alguno de ellos? Escribiendo tanto como lo hicieron aquellos periodistas, ¿no temes quemarte?

Jabois: Escribo columnas al mismo tiempo que hago reportajes históricos, de actualidad, entrevisto y cubro ruedas de prensa. Uno se quema a conciencia y con gusto; como en el naval, siempre cabe la posibilidad de una reconversión. Leo a menudo a Camba y a Umbral entre otros muchos porque admiro la capacidad, sobre todo del primero, de sacar oro de cualquier circunstancia. Y yo escribo un día sobre el Gobierno y otro sobre las colas del supermercado, que es una especie de Gobierno a la sombra, por lo demás.

Yo: ¿Sigues yendo a la redacción cada día?

Jabois: Sí, desde luego. Mi trabajo es diario y exactamente igual al de cualquier otro redactor de un periódico local. Y de él extraigo además muchísimas columnas, porque sigo pensando, pese a la precariedad -que a mí no me ha tocado- que éste de contar lo que pasa es el mejor oficio del mundo.

Yo: Ahora que hablas de precariedad, un tema que nos encanta a los de este oficio siempre en crisis, Cela dijo que los periodistas éramos algo así como las putas, trabajando sin horarios ni garantías y con sueldos míseros... ¿No hemos tocado fondo?

Jabois: Nacho Villa escribía cada semana, en plena bonanza económica durante el Gobierno Zapatero, un artículo que titulaba invariablemente 'Tocando fondo'. Los periodistas exigen un dinero que no hay, de acuerdo, pero directivos de grandes medios de los que no se sabe muy bien qué hacen tienen sueldos de ministro. Cobra cuarenta veces más un señor en su despacho fumando un puro que el tío al que le encargaste un reportaje sobre un crimen. Pero el lector al día siguiente va a tener en las manos lo que hizo ese mileurista, no lo que pensó, con grandes esfuerzos, ese señor de tres plantas más arriba que ni siquiera abre el diario. Tú pones en la calle el producto de la Redacción. O sea que crisis sí, pero como decimos en Galicia, a vaquiña polo que vale.

Yo: El problema del fondo es que nadie sabe muy bien dónde está... En algunas de tus columnas tratas la crisis y recurres a esa mirada tuya un tanto alejada y escéptica, que yo creo que te hace único y por eso arrancas la risa de la gente y nadie te acusa de frívolo. Los hay que dicen que el humor es un género secundario del periodismo. ¿Qué les dirías? ¿Quién hace hoy humor en este país?

Jabois: En este país, afortunadamente, hace humor quien menos se lo propone. En los periódicos hay poco y cada vez se hace más necesario. Está como mal visto. A mí a veces me dicen: con la que está cayendo, y tú hablando de tu perro. Pues precisamente, caballero, precisamente. Ríase de mí un rato, al menos antes de entrar en las páginas de Economía.

Yo: Además el humor, cuando se trata de ir contra los radicales, es infalible.

Jabois: Sí, contra imbéciles hay que afilar mucho la ironía, porque se retratan con facilidad.

Yo: Lo de la parodia de uno mismo no es algo demasiado explotado. Tú en cambio dices: "ríase de mí". ¿Crees que a la gente lo que más le gusta es reírse de los demás?

Jabois: Pero vamos, eso funciona en cualquier corro de bar. Tú cuentas tus miserias y la gente te aplaude entusiasmada. Yo tengo la ventaja de quererme muy poco. Eso gusta por raro. Quizás cuente ciertas cosas en público que a otra gente les cuesta contarlas en privado. Claro que me preocupo de escribirlas bien. Puedo quedar en ridículo, pero con estilo.

Yo: Me imagino a tu madre enorgulleciéndose de lo bien que escribes, pero lamentando las barbaridades que cuentas. ¿Qué opinan ellos de lo que haces? Tu familia, digo...

Jabois: Mi familia bien, gracias. Nunca les he contado mi vida, así que compran el periódico todos los días para saber si me he casado, me han detenido o me he hecho mechas.

Yo: Vamos a pasar al último bloque de cosas serias. La literatura. En Jot Down escribes reseñas culturales en un tono muy distinto, sobre libros fundamentalmente. ¿Con qué disfrutas más, con las columnas o con esos artículos?

Jabois: Disfruto con el periodismo de calle: la historia que permanecía desconocida y a la que llegas tirando del hilo. Eso en Pontevedra es difícil porque somos muy pocos y se hace complicado encontrar buenos reportajes. Después, con las entrevistas. Y más allá, con las columnas, que suelen lucir porque uno ahí se gusta con el estilo, que es una cosa muy seductora. En Jot Down, escribiendo sobre libros, estoy disfrutando muchísimo.

Yo: Dices que, al contrario que la mayoría de escritores, te gusta más escribir que leer; pero cuando lees, ¿qué autor o autores han logrado marcarte?

Jabois: A mí me marcó Francis Scott Fitzgerald hasta el extremo de empezar una y otra vez una novela y sólo salirme, línea a línea, El gran Gatsby.

Yo: Por cierto, me gustó tu artículo del otro día sobre él.

Jabois: Thanks! Había mucha pasión ahí.

Yo: ¿Te hubiera gustado vivir en el París de aquellos años o es algo que dices así, románticamente, sin acordarte de que entonces no se vivía tan bien?

Jabois: Es una inspiración romántica, desde luego. Todos ellos, salvo cuatro, vivieron mejor muertos.

Yo: Pero es cierto que les rodea algo especial.

Jabois: Desde luego.

Yo: ¿Publicarás algo nuevo?

Jabois: Publico el próximo año un librito sobre la experiencia de ser del Madrid en la editorial Libros de KO. Y nada más. Supongo que por defecto empezaré a escribir una novela. Todos los meses de enero lo hago. En febrero pongo el título y en marzo la dejo tras un par de párrafos. Mi vida es un aplazamiento continuo.

Yo: Me gustaría poder decirte que si vinieses a Madrid te presentaría a la gente de los círculos literarios, pero no conozco a nadie.

Jabois: Nada, no te preocupes. Los círculos literarios mejor lejos.

Yo: Nos puede pasar como a Benet, que dicen que después de citar a Heidegger en el Gijón, se iba de putas.

Jabois: O citarle a Heidegger a las putas, directamente.

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