viernes, 16 de diciembre de 2011

La lucha contra el aire

Hace tiempo, Gallardón –que todavía no andaba a manotazos contra el aire– ensayó lo que sería el toque de queda en democracia y desaconsejó a los ciudadanos hacer ejercicio en la calle. Como a uno se le revolvían las tripas sólo de ponerse las bambas, muchos escogieron el sedentarismo y hoy, que el aire sabe peor que nunca a juzgar por lo que cuesta el parking, miles de madrileños están mutando lentamente en obesos flotantes como los de Wall-E, seres adiposos que meten monedas en los parquímetros esperando atolondrados el premio o la colleja. La guerra está perdida y eso lo
saben hasta en la Castellana, donde los agentes que desgobiernan –palabra fea, quizás la peor herencia de ZP– el tráfico ya camuflan el pito con una mascarilla.

(Publicado en La Gaceta el 16/12/2011)

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