jueves, 15 de diciembre de 2011

La elegancia del regidor

alberto gordo
Gallardón, distraído, cita en voz alta mientras se rasca la espinilla y levanta esa ceja suya que es un homenaje moderado al bigote de Aznar. Lo imagino en el sofá cuando informó a Mar de su intención de ilustrarnos sobre Ortega, que gastaba cara de tener las cejas gordas, pero las tenía delgadas. El párrafo elegido para el ahí os quedáis es tan elegante que incluso disculpa el tono antropológico y tiernista de la felicitación, porque aquí, como en la bolsa, su huida está descontada. Gallardón impugna a Bono y sus tempestades, a ZP y su tierra poseída por el viento y a Campo Vidal citando a Gabo cuando en Génova ya estaban celebrando la victoria. EL FaLdón
Gallardón, distraído, cita en voz alta mientras se rasca la espinilla y levanta esa ceja suya que es un homenaje moderado al bigote de Aznar. Lo imagino en el sofá cuando informó a Mar de su intención de ilustrarnos sobre Ortega, que gastaba cara de tener las cejas gordas, pero las tenía delgadas. El párrafo elegido para el ahí os quedáis es tan elegante que incluso disculpa el tono antropológico y tiernista de la felicitación, porque aquí, como en la bolsa, su huida está descontada. Gallardón impugna a Bono y sus tempestades, a ZP y su tierra poseída por el viento y a Campo Vidal citando a Gabo cuando en Génova ya estaban celebrando la victoria.

(Publicado en La Gaceta el 15/12/2011)

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