martes, 20 de diciembre de 2011

El liberalismo se aproxima

Rosell quiere echar funcionarios y uno le imagina, como a Guzmán el Bueno, señalando a la puerta como si no hubiera un mañana. Aguirre, por su parte, propone que trabajen más. Es conocido que la presidenta dice lo que piensa sin complejos. Eso y la Verbena de la Paloma le mantienen en liza, pegada al pueblo. Diga lo que diga, a uno le resulta fácil pavonearse en el bar desgranando sus motivos. Lo último es porque ahí falla el país, siempre se ha dicho. Y cuadra, además, en la estrategia del liberalismo -a veces prefijado por ese neo inquietante-, el insulto estrella de los indignados. Litrona en mano, no pueden evitar la paronomasia y recuerdan aquella entrañable advertencia que Arrabal le hizo a Dragó: el mineralismo se aproxima.

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